Lab
La división Lab inventa los conceptos de nuestros productos digitales imaginando nuevos usos tecnológicos al servicio de las relaciones humanas.

Inventar
La división Lab inicia cada proyecto con una fase de exploración creativa, intensa y exigente. Buscamos un instante de intuición que, por lo general, solo un esfuerzo intelectual laborioso logra provocar. Leemos libros científicos, noticias de todo tipo, ensayos, novelas, estudios y textos espirituales; exploramos todos los campos del conocimiento que puedan generar una inspiración adecuada. También observamos comportamientos, decodificamos señales débiles y analizamos los usos. Es en estas aguas profundas donde buscamos una idea digna de ser conceptualizada.

Conceptualizar
Una vez encontrada la idea, entramos en una fase de estructuración, que consiste en dar forma inteligible a lo que hasta entonces no era más que una sensación inicial. Definimos los contornos de la experiencia, los usos que activa y las situaciones en las que tiene sentido. Evaluamos qué soporte digital sería el más adecuado para alojar esta idea, de qué manera puede materializarse y bajo qué lógica de uso podría desplegarse. Diseñamos sus secuencias, las condiciones de adhesión y las primeras reglas del juego. Esta etapa consiste en traducir una intuición en un sistema, sin perder ni su fuerza ni su delicadeza.

Prototipar
Una vez formalizado el concepto, le damos una primera forma tangible. Prototipar significa confrontar la idea con la realidad, tanto en sus usos como en su implementación técnica. Creamos interfaces, recorridos y, en ocasiones, experiencias simuladas para observar lo que la idea produce una vez materializada. Colaboramos con la división Tech para explorar su viabilidad, anticipar las limitaciones y ajustar las decisiones. Analizamos los comportamientos y afinamos las mecánicas. El prototipo no es un fin en sí mismo, sino una herramienta de aprendizaje. Permite validar, precisar o replantear lo que mañana se convertirá en producto.